domingo, 30 de septiembre de 2012

La biblia de Lucifer: Daniel

Escapa con el tesoro de la oscuridad
1. De improviso escogiste a un hijo de hombre, para revelarle todos tus planes, a fin de que ninguno diga que haces las cosas en la oscuridad, pues en las narices de todos te presentas y ordenas los acontecimientos, tuya es la historia del hombre.
2. Nabucodonosor tomó para sí a los hijos de los hebreos, y buscó entre ellos servidores, y tomó a cuatro niños de ellos, los que le parecieron para educarles en toda ciencia que profesan los babilónicos. Y tomó de los utensilios del templo de Salomón, todas las copas de oro, pues destrozó su ciudad, y tomó cautivos a su rey con toda su casa.
3. Y los niños fueron educados en todo el arte de los dioses de Babilonia, en la ciencia y en la escritura, y el más sobresaliente de los niños fue Daniel, tomado de la familia del rey de Israel. Y el rey solicitó que los niños no tuvieran defectos, de hermosa apariencia, pues habían de servirle cerca de su trono. Pero Dios puso en el corazón de Daniel no contaminarse de los alimentos de la mesa del rey, ni comida ni bebida, esto es, aprender de su sabiduría pero no asimilarse con ella. A fin de robarnos el tesoro y entregarlo a los hebreos.
4. Y Daniel creció en estatura y sabiduría, toda la de hebreos y babilonios, y Dios le dio dones, aun el interpretar los sueños, aun el tener visiones del futuro, con todo poder. Y el rey Nabucodonosor tuvo un sueño, una profecía, y Daniel la interpretó : Bendito sea el nombre de Dios, el que solo él conoce, suyos son el poder y la sabiduría, pues traspasa los tiempos y las edades, es Dios para siempre, él da o quita la ciencia, revela lo profundo y lo desconocido, aun hasta los asuntos del rey, pues en sus sueños contempló el rey gran imagen, un ídolo en pie muy grande, su cabeza era de oro muy fino, el pecho y los brazos eran de plata, de vientre y muslos de bronce, sus piernas de hierro, y sus pies de greda mezclados con hierro, y el rey miraba la escultura cuando una gran roca, una que ningún hombre había cortado, cayó sobre los pies del ídolo y este se despedazó, y desapareció, pero la roca que había caído del cielo, ella permaneció para siempre.
5. Y esta es la interpretación : El rey de Babilonia es la cabeza de oro, rey de reyes y señor de señores, pues todas las naciones se dirigen a él, y él todo lo gobierna, y después de este rey se levantará uno inferior, y otro y un cuarto, y el cuarto destrozará la tierra con todo en ella, y los pies son un reino dividido en sí mismo, pero tendrá la fuerza del hierro pues permanecerá, y será en parte fuerte y en parte frágil, pues hará alianzas de hombres para unirse entre sí, y en los días de estos reyes bajará desde el cielo un reino que no tendrá fin, será reino sobre reinos, Dios ha mostrado al rey lo que está por venir.
6. Y estos son los reyes, Babilonia y Asiria, Persia y Media, Griegos y Romanos, y el reino de Jerusalén y Egipto, y sus dioses son diez, que gobiernan el mundo entero. Pero de la raíz de Judá viene uno que es hijo de hombre, a imponer un nuevo reino, no hecho de manos, uno que
permanece para siempre, es el reino de Dios, pues lanza una gran roca a la tierra, en la que tropezarán cayendo algunos, pero de la que se asirán para no caer otros.
7. Y Nabucodonosor tuvo un segundo sueño : Un árbol muy grande plantado sobre la tierra, de hermoso follaje, fuerte, se veía desde todos los ángulos de la tierra, a el se allegaban las bestias del campo y bajo su forraje las aves del cielo, y se oyó una voz que ordenaba el derribe del árbol, mas la cepa con atadura de hierro y bronce se había de conservar, hasta que pasen siete tiempos, la sentencia es por decreto de los ángeles vigilantes, para que todos sepan que toda cosa el altísimo la observa, que reina sobre los hombres, a quien quiere dar honra la da y a quien quiere humillar humilla.
8. Y Daniel le interpreta el sueño : El árbol es el rey de Babilonia, al que todas las naciones acuden, porque su grandeza llega hasta el cielo, y el vigilante envía a cortarle, para que se sepa que él es más grande que los reyes de la tierra, y sobre el rey de Babilonia cae sentencia, siete años andará con las bestias del campo, pues su reino le será quitado, se apacentará con bueyes y comerá pasto, una locura le sobrevendrá, pues Dios da el dominio de la tierra a quien quiere.
9. Y el mismo rey luego se allegó a Dios, y le devolvió a los siete años el reino que le había quitado en los tiempos de su locura.
Visión de las cuatro bestias
10. Y los reinos se dan en orden sucesivo, se pasan el mando de dios a dios, son los reinos del sueño de Nabucodonosor, en visión los vio Daniel, pues Dios le da poder para ver el futuro, le cuenta de sus planes, pues es gobernador del curso del tiempo, él hace la historia. Y en visión vio las cuatro bestias que salían del mar, y el mar son los pueblos de la tierra, la primera tenía alas de águila y cuerpo de León, era bestia pero se le dio corazón de hombre. Esta es Babilonia y su imperio, pues al rey de la locura se le restableció, y su gobierno fue aprobado por Dios.
11. Y la segunda bestia era parecida a un oso, que devoraba la carne de los muertos en batalla, y este reino es Asiria, pueblo cruel y devastador que no dejó dignidad al pueblo de los hebreos, mató sin llevar cautivos y arrasó con la honra del pueblo de Israel.
12. Y la tercera bestia como de un leopardo aparentó ser, y tenía cuatro cabezas, que son los imperios de los griegos, y alas en su espalda, y con el temor que infundía recibía los reinos que conquistaba, con sensualidad y sutileza gobernó.
13. Y la cuarta bestia era la más temible de la visión, espantosa, y tenía diez cuernos que eran diez reinos, no había otra bestia como esta, y de entre los diez cuernos apareció uno pequeño, pero con una gran boca que hablaba blasfemias. Y la bestia es la reverencia a los dioses de toda nación y tribu de la tierra, que existirán luego de terminado el tiempo de la gracia de Dios, pero luego fueron puestos unos tronos y un gran trono, y el gran juez se sentó y fueron abiertos los libros, un río de fuego salía del trono, y millares eran sus servidores.
14. Pues los diez reinos son diez formas de adoración, todas ellas no contemplan la ley de Dios, por lo tanto las diez de ellas son adoración a los demonios, y de las diez nace una pequeña, que durará una hora de tiempo, esta devora a las otras diez y se hace única habiendo tres. Y son las tres grandes religiones del mundo, las que adoran a lo que no es Dios, pues enseñan engaño y falsedad a sus prosélitos, son ciegos que guían a ciegos, y en el pozo sin fondo todos caerán.
15. Y las bestias son entonces reinos y adoración a los dioses. Pues pretenden los pueblos adorar a Dios, pero no lo hacen con espíritu y con verdad, y una cosa inmunda se les pone por delante, bestia que causa desolación, y recibe la adoración que le corresponde a Dios, y las naciones se inclinan ante un demonio, y le sirven, y creen estar haciendo servicio sagrado a Dios, y fallan y yerran, y la sangre por su falta está sobre sus cabezas.
16. Pero Dios hará en el último tiempo que todas las bestias caigan, aplastadas por una roca, e impondrá la forma de la adoración verdadera, y los secretos serán revelados, y establecerá un reino de adoración que no tendrá fin.
17. Y las bestias hacen guerra contra los escogidos del altísimo, y las bestias vencen a los hombres, sucumben ante ella, y la bestia los devora, la pequeña de ellas, pues les hizo guerra y les venció. Y esto significa la visión : Todos los hombres fallarán, mas Dios el Señor batallará por ellos, y vencerá a la ignorancia, y destruirá la estupidez, y quizá así los hombres puedan adorar al Señor, en espíritu y en verdad.
18. Y así será el último rey, el cuerno pequeño : Cuando los transgresores de la ley lleguen al colmo y alcancen la medida, se levantará este rey, entendido en los secretos del altísimo, por soplo de la luz primera, se fortalecerá mas no con fuerza propia, porque la luz que viene de la oscuridad le fortalecerá, terminará por destruir a los fuertes y a los santos, con engaño desviará a muchos, si pudiere, aun a los escogidos, pero será quebrantado no por manos humanas, y las tardes y mañanas pasarán, porque esta profecía es para los últimos días.
Guerra en el cielo
19. Daniel intercedió por el pueblo en larga oración al Señor, días completos reflexionó acerca de las causas del destierro a tierras extranjeras, leyó en los libros de la ley todas las advertencias, pues los últimos libros del Deuteronomio exponían lo que sucedería en caso de que el pueblo escogiera el mal camino. De ahí hasta las profecías de Jeremías que decían : Porque no me han escuchado, mandaré a Nabucodonosor rey de Babilonia, de quien me serviré para castigarles, a través de su dios los destruiré, pues les escogí y me rechazaron, servirán a los dioses de estas naciones por un periodo de setenta años, y luego castigaré al rey de Babilonia por haberles hecho el mal en exceso, y por su propia maldad, porque a mí están sometidos todos los reinos y pueblos de la tierra.
20. Y Daniel oró largamente por su pueblo : Señor, perdona la falta a este tu pueblo, porque aquí eres invocado por mi voz, que soy uno de tu pueblo escogido, olvida nuestras injusticias pues tus misericordias son muchas, confieso ahora ante ti que hemos fallado, hemos hecho grande mal contra ti, de tu nombre hemos blasfemado, tenemos tu santuario desolado, te hemos abandonado, no tardes en perdonarnos, porque presta está siempre tu mano salvadora, ten piedad de nosotros, de los pocos que quedamos.
21. Y oyó Dios a Daniel en el cielo, y se dispuso a perdonar al pueblo, a darles su última oportunidad, y he aquí que se preparaba Gabriel para ir a dar la noticia a Daniel, y le salimos al encuentro cerrándole el paso, y el arcángel fue fuerte y derrotó a muchos dioses, pero yo mismo le salí al encuentro, le di golpes en la cabeza con ira, tantos que estuvo a punto de desfallecer, su espada aunque fuerte no superó mi rencor, porque el hombre está obteniendo más de lo que merece, y rompí su escudo para siempre, y dejé torcida su cadena, y en tanto que pretendí arrancarle sus alas, vino en su ayuda Miguel, quien me ató por setenta semanas, pero cedí mi poder a los dioses del olimpo, que tomen por ese tiempo mi lugar. Y Gabriel alcanzó a Daniel, le tocó y le inspiró la visión.
22. Los reyes de la tierra en línea generan la sucesión de sus dioses, porque todo ha de terminar en adoración a lo que no es Dios, es nuestro propósito que olviden a Dios, que le repudien los que le han conocido, aun ahogar con la sabiduría del mundo todo vestigio del Señor. Derribamos su templo, dejaron de sacrificar diariamente su corderito, y lo dejarán de hacer para siempre, pues la visión a Daniel le muestra el día en que el continuo sacrificio se detiene para siempre, pues Dios sacrifica al cordero que perdonará todas las faltas, y con su sangre rociará a todos los congregados y quedarán santos.
23. Y este es el tiempo que estableció : Cuatrocientos treinta años servirán a Egipto, setenta años estarán en el cautiverio por su traición, setenta semanas de años que son cuatrocientos noventa días descansará la tierra para recibir al renuevo, pues conforme a todo lo que escribió Moisés y los profetas, así se cumple todo, y aun cuarenta y dos generaciones, que es el tiempo en igualdad al pacto de Abraham, pues del pacto de Abraham hasta la aparición del renuevo, el cese del continuo sacrificio por uno permanente, pasan cuarenta y dos generaciones, y del tiempo del cese hasta la apertura de los libros habrá en igualdad cuarenta y dos generaciones, que son cuatro tiempos de setenta semanas de años, todo en igualdad pues Dios es infinitamente justo, le dio tiempo al Israel que escogió y falló, hará nuevo pacto para el resto de las naciones, que tendrá la misma duración. Aun dará a ambos en el final, un tiempo y tiempos y medio tiempo, cuarenta y dos años más, y luego el juicio, donde se abrirán los libros, los que ángeles de Dios han escrito durante seis mil años por mandato del eterno, para juzgar todas las acciones de los hombres, determinarlos buen trigo, o maleza, para echar al fuego todo arbusto reprobado.
24. Pues a las setenta semanas de años se sella toda profecía y todo lo escrito por tus siervos los profetas, y cumples las siete promesas que
has hecho a los hombres, a todo lo creado, pues la creación misma gime a una esperando su redención, el día de su limpieza, cuando pongas la última pieza que falta, y cierres el día séptimo, y llegue el esperado día de descanso, y digas de este día : he aquí que todo es hecho bueno.
25. Y el escogido para cumplir todas las promesas se hará presente en la tierra, y a las sesenta y dos semanas le quitarán la vida, conforme a las profecías de David, y se destruirá el santuario por última vez, por el cuerno pequeño, el príncipe que ha de venir trayendo la adoración a lo que no es Dios, y en una semana más se confirmará el pacto anunciado por Jeremías, y se retirará el cordero acabando con el sacrificio continuo, y será la consumación, y luego el desolador será desatado por todo el tiempo que dure el pacto con las naciones, y el tiempo de gracia, que son mil novecientos sesenta días, más diez días de los últimos reyes.
26. Según el calendario del sol, en el año setenta se destruirá el templo, que fue derribado en la mitad del tiempo (año treinta y cinco), y se levantará en el tercer día a terminar su obra (pasarán dos mil años), pues el templo es emblema del sacrificio permanente, el que perdona todo error. Y viene el tiempo final del desolador, seis años, y luego el fin, la apertura de los libros.
27. Y habrá guerra en el cielo, y se reunirán los ángeles de Dios y los ángeles denominados demonios en las tierras de Mégido. Y Miguel luchará contra el Dragón, la serpiente de los inicios, la que es llamada Diablo y Satanás, la que gobierna la tierra entera, de modo que esta yace bajo sus pies.
28. Y todos los que yacen bajo la tierra serán despertados, los que están inscritos en el libro de la vida para eterna comunión con el padre, y los que fueron rechazados para condena y vergüenza eterna. Los que tienen inteligencia en los asuntos de Dios resplandecerán aquel día, pero los confusos y necios dormirán en eterno castigo y no despertarán jamás. Y todos serán como estrellas.
29. Y he aquí la razón por la que lucho contra Miguel, aun abatiendo a Gabriel, porque no deseo una existencia eterna, sea de castigo o de galardón, pues castigo eterno es demasiado y el premio no es algo que me interese, pues mío era. Más feliz fuese yo si jamás hubiera nacido.
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