lunes, 25 de junio de 2012

Leyes del vampiro


 
LAS LEYES DE LOS VAMPIROS
Tal como fueron reveladas a Armand por Santino
PRIMERA
Que cada aquelarre debe tener su líder y sólo él podría ordenar la operación del "Oscuro Truco" sobre un mortal, viendo que los métodos y los rituales fuera apropiadamente observados.
SEGUNDA
Que los Dones Oscuros no deben entregarse nunca a tullidos, lisiados o a niños, o a aquéllos que no puedan, incluso con los Poderes Oscuros, sobrevivir por sí mismos. Que se entienda también que todos aquellos mortales que reciban los Dones Oscuros deberían ser hermosos en persona para que así el insulto que se hace a Dios sea mayor cuando se lleve a cabo el "Truco".
TERCERA
Que nunca debe un vampiro viejo realizar esta magia por miedo de que la sangre del novato sea demasiado fuerte. Puesto que todos nuestros dones incrementan de forma natural con la edad, y los ancianos tienen demasiada fuerza para transmitirla. Heridas, quemaduras – estas catástrofes, si no destruyen a la Criatura de Satán, sólo incrementarán sus poderes cuando se cure. Y sin embargo Satán guarda al rebaño de los poderes de los ancianos, puesto que casi todos, sin excepción, se vuelven locos.
A este particular, que Armand observe que no había vampiro que viviera entonces y que fuera mayor de 300 años. Ninguno vivía entonces que pudiera recordar el primer aquelarre romano. El diablo llama frecuentemente a sus vampiros a casa.
Pero que Armand comprenda aquí también que el efecto del "Oscuro Truco" es impredecible, incluso cuando se transmite por parte del vampiro muy joven y con todo el debido cuidado. Por razones que nadie sabe, algunos mortales, cuando nacen a las Tinieblas, llegan a ser tan poderosos como Titanes, mientras que otros pueden ser no más que cadáveres que se mueven. Es por eso que los mortales deben elegirse con habilidad. Debería evitarse a aquéllos con gran pasión e indomable voluntad, así como a los que carezcan de tales por completo.
CUARTA
Que un vampiro jamás puede destruir a otro vampiro, excepto el maestro del aquelarre, que tiene poder sobre la vida y la muerte de su grey. Y es su deber además el conducir a los ancianos y a los locos al fuego cuando no puedan seguir sirviendo a Satán como deberían. Es su obligación destruir a todos los vampiros que no hayan sido debidamente "hechos". Es su obligación destruir a aquéllos que estén heridos de tanta gravedad que no puedan sobrevivir por sí mismos. Y finalmente es su obligación el buscar la destrucción de todos los proscritos y todos aquéllos que hayan violado estas leyes.
QUINTA
Que ningún vampiro revelará jamás su verdadera naturaleza a un mortal y dejará al mortal que viva. Ningún vampiro debe revelar jamás la historia de los vampiros a un mortal y dejarle vivir. Ningún vampiro debe poner por escrito la historia de los vampiros ni ningún verdadero conocimiento de los vampiros por miedo a que dicha historia sea encontrada por los mortales y la crean. Y el nombre de un vampiro no debe ser conocido jamás por los mortales, excepto de su lápida, y jamás debe ningún vampiro revelar a los mortales la ubicación de su guarida o la de otros vampiros. 


Pese a estar tomado de los libros de entrevista con el vampiro, la realidad es semejante a la mascarada. 



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